Asociación Asopamurimajsá

Los jóvenes de la organización Asopamurimajsá continúan el legado de sus madres y abuelas, recuperando la cultura a través del reconocimiento y cuidado de su territorio de vida. Resguardo La Asunción, Guaviare. © CEMI / Ana María Zuluaga.

La Asociación Asopamurimajsá

En el año 2007 un grupo de madres indígenas del Guaviare se unió para iniciar un proceso de autorreflexión y recuperación cultural. Preocupadas ante la violencia, el despojo y la pérdida cultural a la que se veían enfrentados los jóvenes de los resguardos indígenas aledaños a San José del Guaviare, las mujeres convocaron a la comunidad para reflexionar en torno a su identidad indígena y los valores que han perdido, los que están en riesgo de perderse y los que aún mantienen y pueden fortalecer. Uno de los resultados de este ejercicio fue la conformación de la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas Asopamurimajsá.

Quince años después, los hijos y nietos de estas mujeres se reúnen para darle continuidad a su legado. Con el apoyo del proyecto Territorios de vida, un grupo de jóvenes ha conformado el comité territorial Ticca con el fin de recorrer los resguardos que conforman la Asociación, delimitar las áreas de conservación y crear inventarios bioculturales.

Bayron Calle, coordinador ambiental del Cemi, revisa la guía de aves junto a miembros del comité territorial y acompañantes de la expedición en el resguardo La Asunción, en Guaviare. © CEMI / Ana María Zuluaga.

Jóvenes protectores del territorio

Con el acomopañamiento del CEMI, los jóvenes de Asopamurimajsá han participado activamente en los talleres de capacitación sobre concepto Ticca y legislación indígena. Adicionalmente, han recibido herramientas prácticas y teóricas que les han permitido acompañar a su comunidad en los procesos de declaración y registro Ticca. Estas experiencias los han motivado a conformar un comité territorial para contribuir a la creación de planes de manejo tradicional y continuar trabajando en el fortalecimiento de su territorio de vida.

Durante varios meses, los jóvenes del comité territorial han participado en talleres de comunicación, uso de GPS, creación de inventarios y monitoreo biocultural. Adicionalmente, con el acompañamiento del equipo del Cemi, han definido parcelas para el monitoreo de flora y han realizado recorridos para el avistamiento de aves y mamíferos presentes en las áreas de conservación de los cuatro resguardos.

Yina Padua se unió al comité Ticca para hacer registro fotográfico de las expediciones. © CEMI/ Ana María Zuluaga.

Encuentro de saberes

Las expediciones son guiadas por José Peña, sabedor del resguardo La Fuga. Gracias a su acompañamiento, el monitoreo de fauna y flora se hace a la luz de historias tradicionales asociadas a algunas de las especies animales y vegetales incluidas en el inventario. Adicionalmente, junto con los sabedores y sabedoras de los cuatro resguardos, el comité territorial está recordando y registrando los usos tradicionales de los recursos biológicos que se encuentran en el territorio.

El sabedor José Peña acompaña las expediciones y comparte sus conocimientos tradicionales para nutrir el componente cultural de los inventarios. © CEMI/ Ana María Zuluaga.

"Durante el recorrido pude observar la riqueza que tenemos en el territorio y aprendí sobre el valor tan importante que tienen cada una de las plantas y animales. Me puse a pensar y a tomar conciencia del por qué es necesario que nosotros como territorios de vida podamos hacer este ejercicio de caracterización y de esta forma poder incentivar a los demás miembros de las comunidades para que sigan conservando nuestro territorio. También me pareció algo bueno trabajar en un solo equipo, ‘unidos con un solo pensamiento’ como lo dijo el sabedor José Peña". Harold Esnéider Valencia, miembro del comité territorial.

Harold Esnéider Valencia es uno de los jóvenes que participa en las expediciones de monitoreo de flora en los cuatro resguardos de la Asociación. © CEMI/ Ana María Zuluaga.

Este enfoque cultural ha generado en los jóvenes y adultos una nueva aproximación a la noción de riqueza del territorio, que va más allá de la conservación biológica occidental. Además de reconocer el valor de sus bosques, que aún conservan árboles maderables y plantas de importancia cultural –como las plantas medicinales–, suelos propicios para la agricultura y especies animales para la cacería y la pesca, los miembros del comité han reafirmado su identidad indígena y, a través de esta, renuevan su impulso para trabajar con sus comunidades por la defensa y recuperación del territorio y la cultura.


Este proyecto es posible gracias al apoyo generoso del pueblo de Estados Unidos, a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido de este sitio es responsabilidad del Centro de Estudios Médicos Interculturales y no necesariamente refleja el punto de vista de USAID o del gobierno de Estados Unidos.


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